Detalles personales

Hace unas semanas me reencontré con un amigo con el que estudié un par de años en la facultad. Pasó mucho tiempo, después de salir de la escuela, sin que supiéramos uno del otro. Ires y venires de la vida. Platicamos de nuevo y, como sucede muchas veces, parecía que el tiempo no había pasado.

Tan casual como nuestros días en la escuela preguntó: “¿A ti te gustan las flores?”. Contesté que sí. Siguió con la pregunta para saber cuáles eran mis favoritas. Como guiño a la conversación antepuse a mi respuesta: “Ésa es una pregunta muy personal, ¿sabes?”. Reí. Pero también contesté con facilidad. “No sabía… pensé que era algo así como «¿de qué sabor te gusta el helado?»”. Seguimos platicando.

Y tiene razón. La pregunta es simple y no tan importante, lo personal es el significado que tiene la respuesta o lo que puedes hacer con ella. De acuerdo, me pilló en mis cinco minutos filosóficos del día en los que explayo mis pensamientos, pero volviendo a que la confianza de hablar con él no se vio afectada por los años, expliqué mis motivos. Ahora sabe lo que pienso al respecto y por qué la considero una pregunta personal.

Creo que parte de la magia de conocer a alguien incluye los detalles. Para algunas personas no es tan importante que sepas de su vida tan detalladamente, pero creo que a todos nos despierta una sensación de bienestar cuando descubrimos que algo que mencionamos se quedó grabado en el cassette de la otra persona, cuando ni siquiera lo dices con esa intención. Sobre todo si tiene el gesto de recordarlo en los momentos en que más lo necesitas o cuando menos lo esperas.

¿No es genial que en tu cumpleaños te regalen justamente tu pastel favorito? ¿Qué te recomienden un lugar porque saben que te gustará? ¿O que pidan tu hamburguesa sin tomate porque saben que no te gusta?

Tampoco es de alarmarse que conozcas las vivencias y los dramas más intensos de tu mejor amigo y no conozcas todos esos pequeños detalles. Pero puedo asegurar que, si te pones a pensar, conoces por lo menos un par. Es simplemente algo adicional. Hacen la amistad única.

Por otro lado, la sensación de saber que solo tú y unos cuantos más conocen aquel pequeño detalle de tu persona, lo hace aún más importante y poco común. Aunque haya muchas personas a las que les guste la misma flor.

A mí me gustan las rosas rojas, pero no son mis favoritas 😉 .

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