¿Qué estamos haciendo?

La semana pasada dormí mal, me enojé con el mundo y la sociedad y también leí mucho sobre eso que acababa de suceder por primera vez en mi país. En Monterrey, un joven había accionado una pistola contra sus compañeros, herido a varios –incluida la maestra– y se había disparado a sí mismo. Sucedió pasadas las ocho de la mañana. A las nueve lo supe y en ese momento me pregunté, por primera vez en el día, ¿qué estamos haciendo?

Leí las notas en la prensa, vi las entrevistas y me enteré del video que la cámara de seguridad del colegio había captado. Me sumé a la petición de que dejara de circular. Después leí artículos que defendían la libre circulación del video y comentarios que decían que por qué nadie, en México, se había opuesto a que circulara la foto del menor sirio y ahora sí.

[Recordé cómo cada que te condueles por la desgracia en algún país, no falta quien salta y dice: ¿y en México? ¿Y nuestros muertos? Pero ahora –incongruentes como somos– no dudamos en revertir el argumento]

También se abogaba por la libertad de expresión, por la obligación que tiene la prensa de informar. Pero la prensa no estaba a ciegas, la sociedad tampoco: se estaba informando. Los medios tenían la historia completa –o la completaban conforme pasaban los minutos–, algunos transmitían un video con la historia narrada por el propio director de la escuela, con los mismos detalles que presentaría después el video. La historia estaba ya escrita en los diarios, en las redes. Circulaban también imágenes y esas imágenes –desde mi punto de vista– volvían innecesario el video. Además, también había que pensar en  los derechos de los menores que aparecían ahí, menores aún con vida, y en el dolor de cada una de las familias. Me negué a ver el video hasta que un compañero de escuela se lo envió a mi hijo de catorce años; mi hijo lo vio, llegó a mi cuarto y me dijo que nunca había sentido tanto miedo. Y por él, debí verlo.

Al terminarlo, sólo puede pensar: yo no necesitaba ver esto. Nadie lo necesitaba.

Entonces me pregunté por segunda vez: ¿qué estamos haciendo?

Por la tarde repasé las redes y me encontré textos con argumentos simplistas y absolutos: son los videojuegos, es la narco violencia, los maestros, son los papás. Porque es fácil apuntar sin verse a sí mismo, es mucho más sencillo voltear hacia otro lado. Porque vivimos en un tejido social lastimado y les hemos heredado a nuestros hijos una sociedad en donde la violencia es la norma, una violencia que no existe sólo en los videojuegos o las películas, existe en las calles. Es real. Viven en un país en el que lo normal es jugar desde su cuarto, juntarse en casas y evitar los parques y las banquetas. Con un gobierno que nos ha puesto la violencia enfrente pero también con una sociedad que no ha dudado en salir de casa, vestida de blanco, y manifestarse en contra de sus vecinos. Pero es mucho más sencillo ser simplistas y decir que todo obedece a una sola razón, es mejor decir que es algo que podemos detectar fácilmente, algo externo. Mucho mejor que considerar que nos enfrentamos a una profunda incapacidad para entender nuestro entorno y que quizá, quizá, tenemos algo de culpa.

Y por tercera vez, pensé: ¿qué estamos haciendo?

Esa noche tuve insomnio y en esas horas en vela, tomé el celular, entré a twitter, busqué las cuentas de muchachos cuyo círculo tocara, aunque fuera de rebote, a esa Legión Holk de la que también me había enterado. Y aun con la tranquilidad que me daba el haber hablado con mis hijos sobre lo que ocurría, lloré y me angustié porque en esas cuentas vi esbozos de una generación confundida y no podía dejar de repetir: “¿qué estamos haciendo?”.

¿Qué estamos dejando que suceda? ¿Dónde comienza mi responsabilidad y termina la de mi entorno? ¿Cuándo vamos a dejar de culpar a los demás? ¿Qué les estamos comunicando a nuestros hijos? ¿Qué está pasando?

Espero que la respuesta al ¿qué estamos haciendo? que me persiguió ese día –y a todas mis otras preguntas– sea: ocuparnos. Porque aunque duela, hay que tomar un ápice de responsabilidad y voltear a vernos.

Alisma De León

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s