Amigos zodiacales

En algún momento de mi vida alguien me dijo que los signos zodiacales tienen una base real.

Que se vean extrapolados por creencias en el universo, alineaciones planetarias o energías, es diferente. Desconozco cuál sea la base y no soy conocedora de temas esotéricos. Tampoco baso mi vida en lo que mi horóscopo dice que sucederá, ni creo en el número de la suerte que acompaña cada predicción. Mi postura al respecto se debe a que con el tiempo me di cuenta de la similitud entre las personas de mis círculos sociales. Reconociendo su individualidad, hay algo en sus personalidades que es muy parecido y de alguna manera hace click con la mía.

No me atrevería a decir que entre ellos, todos se llevarían bien, pues sería otra mezcla de personalidades. Volviendo al origen de mi curiosidad, cuando ese alguien me dijo que los signos son y no son compatibles, hice mi repaso mental de todas las personas que permanecen en mi vida, repasé sus fechas de nacimiento y ¡vaya!… entonces supe que es real.

Una de mis amigas más cercanas gusta también de relacionar personalidades por el zodiaco. Pasamos ratos conversando y descubriendo coincidencias con lo que ha salido bien y mal en las relaciones que ambas hemos tenido. Mero juego, lo que asusta –o divierte– es que la descripción que dan los signos es casi exacta. Somos amigas cercanas desde hace años, y compatibles según el zodiaco. Nuestra amistad continúa a pesar de no estar en comunicación diaria. No hace falta mencionar lo que dicen nuestros signos al respecto, pero si he de hacerlo, dicen que nuestros signos no dejarán la amistad atrás, aunque haya largos periodos de tiempo sin contactarnos.

Es cierto que cada persona desarrolla un perfil que muta según sus vivencias. Que influye su edad, género, tiempos, gustos y un montón de cosas. Es demasiado complejo analizar el mundo de las personalidades y no cuento con grandes conocimientos en la materia, pero en mi experiencia puedo resumir que sí, sí hay muchas coincidencias con esas descripciones astrales.

Sobre relaciones amorosas, mi signo dice que tengo una alta afinidad con signos de Tierra y que, en cambio, con los de Agua implicaría demasiado esfuerzo de ambas partes. La relación más duradera que he tenido fue con un Tierra, con el que la dinámica fluía al cien por ciento. Terminó, es verdad. Influyeron al final también una mezcla de cosas: la edad que teníamos, nuestros pasatiempos más importantes dejaron de coincidir y nuestros caminos ya no iban a donde mismo.

Continúo con el repaso mental sobre aquellas amistades o relaciones que ya no existen más y encuentro que estaba previsto que no durarían mucho.

Lo que no me había tocado vivir era tener un amigo cercano regido por mi signo. Aunque lo conozco desde hace años, nunca había tenido la oportunidad de convivir con él como lo hago ahora. Es chistoso darnos cuenta que cuando conversamos de cómo nos va en el día parece que, en cierto nivel, vivimos lo mismo. Mientras él discute sobre no hacer un trabajo que no le corresponde, a mí quieren enviarme de viaje a atender una junta de un cliente que no es mío. Vivimos las mismas emociones, tenemos casi los mismos pensamientos y nuestras reacciones son muy parecidas. Cuando comenzamos a convivir y hablar más de los cinco minutos que nos permitía la escuela, nos preguntamos nuestro signo y ¡vaya sorpresa! Estamos regidos por el mismo.

Fue emocionante para mí descubrir que alguien entiende la importancia que tiene para mí viajar a otro continente y tomar un café. Me atrevo a decir que es la misma sensación que él siente cuando viaja kilómetros para asistir al único concierto por el que movería fronteras.

Aun siendo acciones y significados diferentes, entendemos las emociones que nos provoca cumplir esos sueños. Nuestro signo así es.

Sé que hay personas que pudieran darme una cátedra respecto a los comportamientos y decirme de donde provienen las bases o las combinaciones ideales. Me parece que es interesante conocer gente experta en temas en los que no estoy muy familiarizada, para mí es uno de los saborizantes de la  vida. No me considero una persona que se deje llevar por el esoterismo, pero ¿cómo omitir tantas similitudes? Tal vez, sólo a veces lo soy. Es interesante convivir con varias personas del mismo signo y notar las variantes de vida que los hacen diferentes.

Sandra Ramírez

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