¿Cómo se hace?

Lo primero que compré cuando me pagaron por todo el esfuerzo que hice en una quincena, acomodando dulces en un Seven, cuando tenía como 15 años, fue una revista de Conozca Más.

Con esa edad, un sobre con 550 pesos y un vale de despensa de 50, me sentía una mujer autosuficiente. Pensaba en todo lo que podía comprar: libros, revistas, comida chatarra, más revistas, una moto, incluso; me veía con mi propia casa y viajando por todo el mundo. Me sentía una mujer pudiente. 

Compré revistas que hasta hace un mes, se fueron a la basura: Conozca Más, Muy interesante, National Geographic comics. Las leía tres o cuatro veces hojeándolas con delicadeza para que no se maltrataran. 

Un día, pasó un señor con una caja encima, tocó la puerta de mi casa y cuando salí, preguntó¿está tu papá o un adulto en casa? Antes podías decir con facilidad que no, que estabas sola, y no sabías a qué hora llegaban. La cosa es que ese señor vendía libros en abonos chiquitos. Me enseñó paquetes de diccionarios, enciclopedias ilustradas, de apoyo escolar, –todo lo mejor y más actualizado para que saques 10 en la escuela– lo repitió como cien veces. Terminé siendo su cliente porque, como dije en un principio, era una mujer muy pudiente y lo mejor, el señor también aceptaba vales de despensa como pago. Le compré un paquete de diccionarios, una enciclopedia, uno de Historia de México, Atlas, Biografías y mi adquisición más valiosa –cara–: un curso práctico de dibujo en cuatro tomos. Por ser buena clienta, de regalo en este último podía escoger un libro de los tres que estaban disponibles, así que llegó a : Pregúntale a Paty. Un libro de preguntas sobre la tierra, el espacio, el mundo animal, ciencias, cuerpo humano, historia y artes. Fue ahí cuando me di cuenta que me gustaba tener información de todo tipo y saber, sobre todo. ¿Para qué? Para nada, sólo por saber. Pregúntale a Paty, era como las revistas que ya tenía, sólo que el lenguaje era mucho más sencillo porque era para niños. La primera pregunta que aparecía en el libro era: ¿Cómo se formó el Universo? Y abajo, a un lado de la foto con planetas decía: Se piensa que una gran explosión hizo que las galaxias se esparcieran por todo el espacio, esta explosión es llamada Big BangUna pregunta y una respuesta corta. Todo fácil. Leí el libro completo. Más de 1000 respuestas de “¿Qué es?” o “¿Para qué sirve?”. Me convertí en una persona que tenía mucha información que a nadie le importaba. En una reunión con amigas nadie me iba a preguntar: ¿Cómo es Júpiter? ¿De qué color son las estrellas? ¿Cuáles son los animales de sangre fría? ¿Quién descubrió el subconsciente? ¿Por qué las personas tenemos distinto color de piel? ¿Cómo percibe el recién nacido a su madre? ¿Qué es un psicópata? ¿Qué obras son las más representativas de Frida Kahlo? No son temas de conversación interesantes a esa edad. Y toda mi información se quedó guardada.

Con el paso del tiempo y gracias a internet y el cable, llegaron a mí, programas de televisión: How do they do itHow does it workCinema Secrets. Ahora ya no sólo era papel. Podía saber cómo se hacía el chocolate, los chicles, la captsup, cómo funcionaba el aire acondicionado o una máquina para hacer café. Todo paso a paso desde el lugar dónde lo hacían. Como un gusto culposo, sí, acepto que paso algo de tiempo viendo esos tipos de programas que ahora están por capítulos colgados en la red, disponibles a la hora que quiero. Sigo metiendo información en mi cabeza como hace años, información que a nadie le interesa que le cuente, pero, que incluso, me da tranquilidad. 

En todas esas revistas, libros o programas las cosas se hacen o funcionan de manera lógica. Tienen un porqué y un cómo. 

No sucede tan fácil con la vida. Mucho menos cuando las preguntas te las haces a ti, ¿por qué lloras con una película? ¿Cómo se pide un abrazo? ¿Por qué sientes así? ¿Así, cómo? Pues, así. ¿Cómo decir “tenemos que hablar” sin remordimiento”Paty no tiene esas respuestas, ni tampoco ninguna máquina, ni siquiera la de hacer chocolate. Hay un porqué y un cómo, eso no lo dudo. ¿Pero por qué está tan adentro de uno? De eso tampoco tengo respuesta.

He pasado parte de mi vida buscando respuestas, pero cuando aparecen, me escondo, las ignoro o pienso que no son las correctas para seguir buscando. Todo sería más fácil si yo fuera una máquina de hacer chocolate.

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