Accidente gramatical

Del lat. simulāre.

  1. tr. Representar algo, fingiendo o imitando lo que no es.

 

Yo simulo: que las cicatrices son marcas antiguas y no dolores actuales, que tengo derecho de escribir, que estos límites no los pasa nadie, que las cosas estarán bajo control, que puedo ganarle al tiempo, que soy capaz dar amor sin esperar nada a cambio, que prefiero la comida saludable, que estoy segura de lo que hago, que me deslizo sin sobresaltos por las paredes del sueño.

 

Tú, ¿simulas? Que estás comportándote como dios manda, que si te organizas vas lograr estirar la quincena, que los zapatos no te aprietan, que la oficina no te ahoga, que tienes paciencia para hacer la tarea con los niños, que sabes hacia dónde vas y conoces qué día pasa el camión de la basura, que si clasificas los desechos el mundo se acabará menos pronto, que se puede vivir con un secreto como el tuyo.

 

Él, sin duda, simula que las cosas se pueden retomar, que es cuestión de ignorar el peso de los días, que más vale la paz, que somos lo que deberíamos estar siendo, que no se necesita otra cosa.

 

Ella simula que es cuestión de adaptarse, que el tiempo es el mejor maestro, que no hay razón para tomar virajes drásticos. Que de los errores hay que aprender porque no se puede andar cometiéndolos tantas veces.

 

Está claro, nosotros simulamos. Ustedes, ¿simulan?

 

Lolbé González Arceo

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