Princesas

(I)

La princesa llegaba tarde a todas partes. Se quedaba un momento y luego se marchaba. No dejaba más rastro que su olor impregnado en tu ropa.

(II)

Aparecía y desaparecía silenciosa por la casilla de cada recuerdo que tenía vigente sobre un interminable tablero de serpientes y escaleras.

(III)

Vertía en cada una algún recuerdo nuevo sobre este viaje que terminaba al visitar de nuevo el lugar que había servido como punto de partida.

(IV)

Soltaba entonces su cabello y se tumbaba en el sofá mientras destapaba una cerveza y miraba a sus serpientes devorarse al conejo de la luna.

Juan Carlos Chávez

@Genrus

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