Perfil

El oráculo

levanta mis manos para sujetarte

 

entonces sostienen que estoy loco

y que el oráculo no existe

 

que el ronroneo andante de un felino es parcial

que no lame el contorno ni las heridas

 

diplomáticamente establecen una que otra cosa cierta

 

sus abrevaderos son vacíos

es por ello que mi silencio es vano y unánime

 

infiero entonces de no conversar de cristales húmedos

de no tentar los bordes

de  no tocarte ni una mano.

 

Por Uriel Hernández